18 de octubre de 2011

Crónica: Vigo +11 (16/10/11, 11Km)

Hoy he de comenzar esta crónica diciendo que la organización de esta carrera, a cargo de la Delegación en Vigo de la Federación Galega de Atletismo, ha sido un despropósito monumental. Y no lo digo yo, lo dicen la mayoría de los 1200 atletas que nos juntamos el domingo, y algunas de cuyas declaraciones se pueden leer en varios hilos del foro de CorrerenGalicia.org como este, este o este. Y la verdad es que, al parecer, ya es costumbre que las carreras organizadas en Vigo por la FGA sean un auténtico desastre organizativo. No voy a enumerar los numerosos errores que hubo, pero sí que quiero dejar constancia del trato vejatorio proporcionado por al menos dos de los "cabecillas" de la organización. Uno de ellos, en la caótica entrega de dorsales, primero amenazó que el año que viene el que no recoja su dorsal el día antes no corre (a ver como hacen los que vienen de fuera) y luego, para colmo, arrancó la lista de dorsales para que los que llegaban tarde no pudiesen saber que dorsal les correspondía.... con ese percal nos encontramos.

La salida se retrasó por otro fallo organizativo, ya que la gente se fue colocando bajo el arco que ponía salida pero resulta que a dos minutos de empezar, con más de 1000 atletas colocados, nos dicen que la salida no es allí, que es unos 100 metros atrás. Así empezó un baile patético intentando echar a 1200 personas hacia atrás, a donde no cabían. Al final desistieron y salimos desde el arco de salida/meta, eso sí, con casi 10 minutos de retraso.

La salida fue lenta, como caracterizan estas carreras tan multitudinarias, con un pequeño tapón a los 600 metros dado que subimos (pendiente muy ligera) por una calle bastante estrecha y el pelotón aún era compacto. Tras kilómetro y pico por fin salimos a una avenida amplia, pero sólo teníamos reservado, por conos, uno de los cuatro carriles que tiene. Obviamente el pelotón ocupó también otro carril (en el sentido que no había circulación, a pesar de los intentos de un voluntario de acotarnos por la zona de conos, por donde obviamente no cabíamos. Y así, en multitud pasaron los primeros 5 kilómetros, hasta una zona, por el puerto, en donde una recta de un kilómetro estiró definitivamente al pelotón y se formaban los primeros grupos diferenciados, al menos por la zona en la que iba yo, la del ritmo a 4.40. Yo me encontraba muy cómodo a pesar de que era consciente de que iba bastante rápido y que tenía que controlarme para la subida.

De naranja, saludando a la aficción. Foto cortesía de Pili Alvariño.


La subida llegó en el km 6,500, tras un avituallamiento perfecto (bravo por los voluntarios que allí estaban, en especial por el que estaba sujetando las tapas de dos contenedores de basura para que pudiésemos echar allí las botellas). La combinación de la calle Coruña con el principio de Camelias nos proporcionaba kilómetro y pico de subida continua, aunque no muy dura. Subí a buen ritmo, adelantando a bastante gente, e incluso me quedó la sensación de que podía haber tirado un poco más fuerte. El caso es que los últimos kilómetros los hice a tope, al principio en llano y el último en una bajada vertiginosa que me dio hasta miedo. Al final una marca por debajo de los 51 minutos con unas muy buenas sensaciones que me deja muy contento ya que demuestra que estoy en un estado de forma bastante bueno (para mi) y me anima a correr la Media Maratón de Pontevedra la semana que viene.

Sobre el desastre post-llegada mejor ya ni hablo, lo podéis leer todo en el foro de CorrerenGalicia.org.

Mi valoración (subjetiva) de esta carrera: 6.8
  • Recorrido: 8
  • Organización: 2
  • Ambiente: 6
  • Meteo: 9
  • Sensaciones: 9