16 de octubre de 2012

Vigo +11 2012

Crónica de la segunda carrera de este pasado fin de semana. Se trata de la Vigo +11, una carrera organizada por la delegación viguesa de la Federación Galega de Atletismo, lo cual ya siembra dudas sobre el éxito organizativo de la misma. Sin embargo hay que admitir que mejor que el año pasado (que fue escandaloso) si que ha sido, aunque quizá no sea suficiente.

A mi me gusta llegar con tiempo a las carreras, y eso que ahora que desde el club me recogen el dorsal no tengo la necesidad de hacerlo. Así que llegué sobre las 10, cuando la carrera estaba programada para las 11:11 (lo se, en Vigo no tenemos sentido del ridículo). Buen ambiente, a pesar de la preocupación por el tiempo, ya que había estado lloviendo con intensidad hasta un rato antes. Bastante gente "no habitual" que hacen que estas carreras sean algo más multitudinarias.

Saludos varios y a la línea de salida para recorrer 11 km en donde sólo un km es algo más exigente que el resto. Tras la salida me lo tomo con calma, sabedor que el primer kilómetro y medio es un embudo para tanta gente. Además, esa parte con adoquinado, era peligrosa por los resbalones. Por suerte el tiempo dio una buena tregua y parecía que empezaba a abrir el día. Al llegar a la Rúa Areal, el pelotón ya se abrió, gracias a a que este año fueron más realistas y reservaron dos carriles para la carrera y no sólo uno como el año anterior. Aquí (km 2-3) ya aceleré un poco intentando coger un crucero de 4.50 el km.

En el paso del Km 3.5, celebrando lo bien que iba. Foto cortesía del Club Alejandro Gómez

Esa manía de buscar referencias

Pasado el cartel del Km 4 llega la zona del puerto, dos kms llanos y casi rectos que en mi opinión marcan el devenir de la carrera. En mi caso veo a unos 100 metros delante a una atleta del Comesaña que me suele servir de referencia, ya que si voy bien suelo quedar delante de ella, si no un poco por detrás. Así que me propongo aumentar poco a poco el ritmo para alcanzarla antes del km 6. Y lo consigo sobre el 5.5, pero justo cuando la iba a alcanzar ella se para lesionada. Eso me descuadra un poco, por que por lo visto ella no iba en condiciones normales y yo debía ir un poco peor de lo que pensaba. Esto último lo confirmo en el paso por el km. 6, en 30 minutos clavados. Algo no funcionaba. Aprovecho el paso por el avituallamiento, poco antes de la subida del recorrido, para aflojar y tomar aire.

Enfilo la subida de la calle Coruña con calma, "a rueda" de un grupeto que iba sufriendo. Con la mirada diviso a 50 metros a una pareja a la que adelanté dos días antes en Bembrive a falta de un kilómetro, serán mi nueva referencia. Los últimos metros de subida, ya en Camelias/Alvaro Cunqueiro, se me hacen eternos, me empieza a adelantar gente, y mi referencia coge metros de ventaja. Es una zona donde el tráfico, cortado sólo parcialmente, hace que te cueste concentrarte en la respiración. Siento un alivio enorme cuando llego a Camelias, ya en llano, para afrontar los últimos 3 kilómetros sin más subidas.

Poco a poco voy recuperando algo de ritmo. Me engancho a un grupo durante un buen rato pero al paso por la pancarta del 9 pincho. Las piernas no son capaces de avanzar más rápido, me quedo descolgado y me pasan multitud de grupos. Al pasar la rotonda del Bicentenario, en mi peor momento, hago un recto por la rotonda sin darme cuenta que me estaba saltando el recorrido de conos, por el carril exterior. Por fortuna no pasaban coches. Quedaban 700 metros de recta hasta el Km 10, donde empieza el último kilómetro ya en bajada. Al final de la calle Venezuela rehúso coger agua del segundo avituallamiento (¿a un km de meta?) y suelto los brazos preparándome para hacer el último km, ya en bajada, lo más rápido posible.

En el forzado sprint final, adelantando a todo aquel que se me pusiera por delante.
Foto cortesía del Club Alejandro Gómez.


Y sí, el último kilómetro fue veloz. Me deje llevar por la gravedad y al llegar a la larga recta de meta, también en bajada, solté el resto, esprintando mientras serpenteaba por los corredores que me precedían. Era un último intento de acabar con buenas sensaciones, tras los malos momentos entre Camelias y Venezuela, en donde acusé el cansancio de la carrera del viernes y la escasez de kilómetros en estas semanas. Al final un tiempo neto de 53:32 (4.52), bastante peor que el año pasado con 50:38. Sin embargo lo doy por bueno y acabé muy contento con el resultado.

Nada más acabar, ya no esperé por el avituallamiento, que había grandes colas para recoger una botella de agua, y tenía el coche en el parking contiguo con un Gatorade esperándome. Y poco más, tenía prisa por irme así que no me quedé a charlar con nadie. En resumen, una carrera que ha mejorado algo en su organización, y yo que sigo muy bajo de forma. Necesito un objetivo claro a medio plazo y marcarme un plan a la de ya. Por lo de pronto me da mucha pena perderme la MM de Pontevedra de esta semana, pero no estoy preparado.


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Mi valoración (subjetiva) de esta carrera: 7.0 (0.2 más que el año pasado)

  • Recorrido: 8
  • Organización: 5
  • Ambiente: 7
  • Meteo: 8
  • Sensaciones: 7